lunes, 25 de enero de 2010

Con frecuencia


160110 / Playa de la Zurriola. San Sebastián.

2 comentarios:

E.G. dijo...

Escribimos en las rocas. Comenzamos a hacerlo hace mucho tiempo, cuando vivíamos dentro de ellas. El niño pasa un dedo pintado por la pared por el placer de dejar un rastro y saber que influye en el mundo. Quizás lo que queremos decir es que alguna vez estuvimos aquí. Lo dejamos escrito en los pupitres del cole: nuestro nombre y la fecha. Eso era todo. El mensaje es que algún día existimos. Que nuestras obras nos pervivan es tal vez una manera de alcanzar la inmortalidad aunque, como dice el amigo Woody, todos preferiríamos lograrla simplemente no muriendo.

oscar dijo...

Yo no mostraria tanta intensidad en el analisis. Alguien que es capaz de escribir en una roca puede que incluso este pensando (y no sepa escribirlo), en el mítico nombre del personaje de Dallas.
Buena foto, Gius.

 
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