miércoles, 3 de febrero de 2010

Aquí


Avda. Marcelo Celayeta. Pamplona.

3 comentarios:

Eva Mª dijo...

Qué bonita ésta y la anterior!!! :-)

Grisom dijo...

Qué misterio tienen los cristales...

E.G. dijo...

Me cansan estos tiempos restrictivos en los que ocultamos las caras de los niños. Si no estamos atentos la información de un hecho puntual tendemos a tomarla como general. Y la sospecha y el miedo se metastatiza. Y resulta que los caramelos llevan droga. Y el viejecito que se acerca a un niño es un pederasta. Y la persona que nos sigue por la calle pretende violarnos. O robarnos. O matarnos. O violarnos, robarnos y matarnos. No necesariamente en ese orden, porque perversiones las hay y muchas. Proponía el pedagogo italiano Franceso Tonucci construir la ciudad de los niños. Decía que si creemos que las ciudades son inseguras, no dejaremos a los pequeños jugar en las plazas. Y que, entonces, la ciudad se volverá más peligrosa. La solución es volver a habitar la ciudad. Fiarnos y hacernos fiables. Una plaza en la que corretean los niños, un barrio en el que los pequeños van caminando tranquilamente al cole es un lugar saludable.

 
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